Woody Allen siempre será un hito. La versatilidad que lo caracteriza es prácticamente inigualable, desde hace más de treinta años.
Con Blue Jasmine regresa a su ecuación clave, las mujeres neuróticas o al borde de un colapso nervioso.
Cate Blanchett encarna a Jasmine, una multimillonaria que cae en bancarrota porque su esposo (Alec Baldwin) es un estafador.
Jasmine por esto se ve forzada en mudarse con su hermana adoptiva, de NYC a San Francisco en un cambio total de escenario y situación.
Es una película que en término de argumento, no es tan complicada o enredada como otros clásicos del director, pero en calidad de diálogos enriquece escuchar a Cate Blanchett armarse monólogos en los que se repite que todo está bien.
No tengo la menor duda de que Blanchett, así como gano el Golden Globe y el Screen Actors Guild, gana el Oscar por este personaje.
Este es el nuevo formato que estaré lanzando en nuestro blog, Leading. Sacaré perfiles de los más grandes de Hollywood en actuación, dirección y otras áreas.
Para el primer perfil me lanzo con el que escribí de Leonardo DiCaprio, actualizado con sus dos últimos filmes, The Great Gatsby y The Wolf of Wall Street. ¿Por qué? El que lo conoce, sabe que es una pregunta retórica. De igual forma pasearemos por algunos de los mejores papeles que Leonardo ha interpretado en la última década.
DiCaprio es un tipo que desde el comienzo de su carrera, nunca escatimó en aceptar roles que lo sacaran de esquemas. Si nos vamos a principios de los 90’s, What’s Eating Gilbert Grape fue la primera prueba de cómo este actor puede hacer mil caras en una.
Papeles bastante arriesgados, en películas como The Basketball Diaries y Total Eclipse, fueron hitos en la carrera de DiCaprio que concertaron su performance como fuera de serie, demostrando a críticos que él toma lo que venga.
Lo que no logró evitar, es que alrededor de sus 23 años lo encasillaran en una de las caras más bellas en la historia de Hollywood, es por esto que puso una pausa de dos años posterior al boom de Romeo + Juliet, Titanic y The Beach.
Es importante para un actor de este calibre, el no ser juzgado por las apariencias. Muy difícil en la transición que vivió hasta los 30, el batacazo fueron todas las nominaciones al Oscar que saco Titanic, dejando a Leo por fuera. Algo así como “tú lo que eres es bonito y ya”.
El tema con los grandes cineastas y observadores de cine, es que el talento no se puede ocultar detrás de nada y se sabe reconocer los actores moldeables que están hechos de plastilina, con los que puedes construir lo que te dé la gana.
Martin Scorsese probó este punto cuando adopto a DiCaprio, muy a lo Burton con Depp. En Gangs of New York lo lanzó contra el duro de Daniel Day-Lewis, Leonardo se comió el papel y lo más importante, no se dejó engullir por Lewis.
El repertorio de grandes directores empezó a ampliarse después de esto, Steven Spielberg armo la dupla Leonardo DiCaprio + Tom Hanks, en Catch me if you can. Demostrando que Leo puede hacer de él mismo, unos 10 años más joven, sin necesidad de maquillaje ni efectos extras.
Scorsese decidió tomarse bien en serio lo de la adopción y construyó el mejor portrait posible del magnate Howard Hughes junto a Leo en The Aviator, apoyado por la excelsa actuación de Cate Blanchet. Ya se empiezan ver los hilos de titiritero y moldeo de plastilina que tanto facilitan las múltiples caras de DiCaprio.
En The Departed elaboró un manojo de nervios en el personaje de Billy Costigan, en el mejor guión adaptado del año y mejor película. Haciéndole la contra parte al gigante Jack Nicholson y al fuera de serie Matt Damon. Complementándose con Mr. Martin Sheen y una excelente actuación de Mark Wahlberg. La Academia empezó a tomar nota ¿Quizás nos equivocamos con DiCaprio?
Ser un actor de plastidedos es lo que permite batirte, dentro de las necesidades que planteen la visión de directores con un espectro variado y bastante amplio.Cada film para Leonardo ha sido un reto desde entonces, escalando cada vez más arriba.
En Revolutionary Road volvió a reunirse con su gran amiga Kate Winslet, lograron esta vez hacer una dupla que se comió la pantalla, bajo la dirección de Sam Mendez. Ya a esta altura del partido, muchos pensarían “ok Leo, probaste que eres bastante multifacético”, pero la cosa evidentemente no para aquí. Como dije, el ascenso ha sido inminente.
Scorsese nuevamente jala a DiCaprio para otro gran proyecto en que entrega una actuación cargada de esquizofrenia y sentimientos encontrados. Shutter Island fue la consagración posterior a The Aviator, en la que Leonardo demostró un gran manejo de todos los tipos de enfermedades psicológicas que puede cargar una persona en sí.
No pasó mucho tiempo para que el galardonado Christopher Nolan metiera la mano y dijera “tú vas a protagonizar el guión que tengo años escribiendo”, honor gigantesco viniendo de Nolan. DiCaprio protagonizó Inception, como el arquitecto de sueños retirado con sentido de persecución. En Inception vemos una de las escenas más conmovedoras que ha interpretado en su carrera. Y cabe destacar que el supporting cast estaba repleto de A-Listers, tales como: Marion Cotillard, Ken Watanabe, Joseph Gordon-Levitt, Michael Caine, Tom Hardy y Ellen Page.
Una vez adoptado por Nolan, DiCaprio terminó de consagrarse como el actor que todo director quiere castear.
No pasó tanto tiempo para que el gran Clint Eastwood le ofreciera uno de los roles más importantes de su carrera, el fundador del F.B.I. J Edgar Hoover, en la biopic del mismo, J Edgar. La visión de Eastwood junto a la transformación completa de Leo, hicieron que esta película causara revolución por la crudeza de su historia. Tanto así que el bureau se encargó de que no viera luz en festivales. El “secreto mejor guardado del F.B.I.” fue completamente expuesto. Who cares! That’s what make movies it’s all about.
Finalmente, el momento más colorido hasta la fecha, highlight en la carrera de Leo (si es que caben más reconocimientos), fue que el extraordinario Quentin Tarantino, como caza talento que es, dijo “tú vas a ser el villano en mi consagrado spaghetti western”.
Así es como la plastilina DiCaprio se sumó al cast de Django Unchained, generando pavor y risas entre espectadores, cada vez que Calvin entra en escena.
Batiéndose durísimo junto a Samuel L. Jackson y Christoph Waltz, contrapunteos que vale la pena sentarse a analizar. Tanto así, que hubo improvisación en el set, cuando DiCaprio en el fervor de una de las secuencias más importantes se corta la mano por accidente y sigue en su rol, la toma quedó para la película porque Tarantino decidió no cantar “corte”.
El tema con los paradigmas, es que hace unos 15 años, nadie imaginaba que DiCaprio protagonizaría un film del excéntrico Tarantino o hace quizás unos 7 años, no pasaba por las cabezas expectantes que Christopher Nolan le iba a montar una corona.
DiCaprio regresa con Baz Luhrmann en The Great Gatsby, el director que le dió la fama como Romeo. En el remake de la película, Leonardo como siempre le puso al personaje su firma, viajando por un carrusel de emociones de principio a fin, mostrando otra cara del aclamado personaje.
A Leo le encanta dar saltos olímpicos de personaje a personaje, es por esto que finalmente llega a la gran pantalla The Wolf of Wall Street, nuevamente con Martin Scorsese. Según el mismo DiCaprio, acosó varios años al director para realizar este proyecto hasta que finalmente se dió.
Es uno de los personajes más dark que DiCaprio ha hecho hasta la fecha, esto contando su rol en Django Unchained. Las secuencias bajo grandes efectos de drogas, demuestran nuevamente que la habilidad histriónica de Leo es envidiable. Este personaje le ganó un Golden Globe este año y una nominación como Mejor Actor para el Oscar 2014.
DiCaprio es un actor de plolifacético. Ese es el punto de los actores que generan paradigmas, los actores de plastilina. Quien quizás no lo imagine, yo veo muy probable que hasta Tim Burton busque romper esquemas con Leonardo, sería una combinación explosiva por ver. Y seguramente en menos de lo que canta un gallo, tendré que actualizar este perfil de Leonardo e ir incorporando los nuevos batacazos que interprete.
Ya lo vimos junto a Matt Damon y Johnny Depp, falta sumarlo con un Robert Downey Jr., Brad Pitt o Jude Law. Seguramente explota una vez más la pantalla.
Nos vemos en el Oscar, esperemos que la Academia sea justa y le de a Leonardo DiCaprio el galardón que se viene ganando desde hace años.
Para cerrar, les dejo una de las mejores escenas que he visto hasta la fecha del camaleón de plastilina:
Dicaprio y Scorsese siguen siendo de las duplas más rentables de Hollywood, The Wolf of Wall Street nuevamente lo confirma.
Tres años después de que se juntaron para Shutter Island, DiCaprio vuelve de la mano de su director favorito encarnando a Jordan Belfort, el infame “Lobo de Wall Street”.
Belfort fue reconocido por el imperio de trajes Armani y blanqueado de dinero en los 80’s. La película en 180 minutos, cuenta de la forma en que una temporada completa de HBO narraría la vida de una figura de semejante calibre.
Scorsese logra tatuar su firma como siempre y en cada filme la acentua más. Desde la Dirección de Fotografía impecable, hasta una edición veloz que se fusiona con una actuación magistral de DiCaprio junto a Jonah Hill, hacen una sátira de humor negro de la que es imposible despegarse.
Está perfectamente representado el lado dark de Wall Street, la filosofía de sexo, drogas y rocknroll sin censura. Sientes que estás en un viaje constante con los Rolling Stones, en donde DiCaprio sería un Keith Richards.
Ya cuenta con nominaciones a los Golden Globes de este año, DiCaprio por supuesto como Mejor Actor.
Es impelable verla en el cine, un viaje imposible de perderse en la gran pantalla.